miércoles, junio 11, 2008

LUCES DE NEÓN

La carretera es larga, y esta noche cerrada la hace peligrosa. Pero voy a seguir conduciendo. Sé que tú no vas a venir. Siempre fuimos tan diferentes, y temías tanto la oscuridad...puedes quedarte aquí, pero a mí se me hace pequeña la ciudad. Ya no espero nada de tí, ni tú esperabas otra cosa de mí.

Las luces alumbran poco el camino, pero es mejor así, demasiada iluminación me podría cegar. Así pasó contigo, y nos pudimos estrellar. Esta vez es diferente, ¿sabes por qué? Porque "Espíritu Libertad" me despertó una noche y me quiso inspirar. Me habló de las sensaciones que produce el viento, de ingenuas rubias sin vocación y otras cosas que sonaban a rock´n´roll.

Ahora ruge mi motor, con Elvis en el salpicadero y Buddy Holly en el altavoz. Arriba, quizás haya un dios. Un dios menor. Quien no es capaz de controlar mi destino, ni mis sueños, ni mi voz. Reprueba mi vida sin principios, aunque siente, creo, cierta admiración.

Andabas perdida en la noche y un letrero olvidado te salvó. Pero era cuestión de tiempo seguir estrellas de mayor fulgor. No querías viajar sin equipaje. Nunca apreciaste el encanto... de las luces de neón.



DEDICADO A RITA, POR SU INSISTENCIA Y POR SER MI LECTORA MÁS FIEL. UN BESO.

viernes, noviembre 23, 2007

LA PRINCESA DE LA NOCHE

No habrá nuevo amanecer que puedas contemplar,
no encontrarás en delirio el camino a la luz
porque ya te fuiste, porque estás aquí...
pero a pesar de todo, en este tiempo,
el corazón, ¿ha dejado de latir?

Absenta, amarga bebida, que alucina sentidos,
si el hada verde que la habita ansiase tu alma
no sufras, que tú estás a salvo conmigo
y te hablaré de mi hogar...

Tu voz en un sueño que me cuesta recordar,
me conforta cuando estoy a solas...
a solas contigo.
Princesa vestida de seda blanca, y su rostro,
su rostro es un río
que llora esperando el fin de la eternidad.

Océanos de tiempo no fueron suficientes
para hacerme abdicar
de un trono en la oscuridad, de buscar
la otra mitad perdida que me ayuda en la tarea
de reinar en mil almas perdidas...

Te acostumbraste a la noche, doncella triste,

de sutil belleza inmortal.
En tu círculo de vida perdiste la fugacidad, y
te olvidan con sueño eterno las personas
pero siempre alguien te conocerá.

jueves, febrero 15, 2007

EL REGRESO DE AQUEL DUENDE QUE INVITABA A SOÑAR

Ayer me enteré de la noticia. Qué larga ha sido la espera. Honda satisfacción me supone demostrar ahora la certeza de mis años adolescentes (porque "la ingenuidad nos absuelve de equivocarnos"). Cuántos cuerpos recorridos por el mismo escalofrío, al mismo tiempo y en diversas latitudes... Así que es ésta, la sensación que produce alcanzar un sueño, el sueño de tu vida.
Debe ser difícil renunciar a la esencia, evitarla, quererla repudiar. No hay nada de malo en ello: eres lo que fuiste, y aquello fue lo mejor. Y no te reprocho nada del pasado -cómo hacerlo- porque al final estarás allí.
Nos citamos a través del tiempo, y sin conocernos siquiera, con una promesa cifrada, para confundir a los curiosos, a los falsos aduladores, a los abstemios de emoción, a los que no llevan escrito el sentimiento que inspiraste en nuestros corazones.
Vuelves a ser un Héroe, el mismo que hace lustros hizo desperezarse, en un país mohíno, en esta Iberia Sumergida, al Rock´n´roll. Demasiados años, desde entonces, dura su letargo. Esta vez lo despertaremos de nuevo, pero juntos. Con el ruido y la furia acumulados por toda una década.
Sí, me gustará estar allí la noche que Zaragoza empiece a arder, lenta y mágica, instigada por AQUEL DUENDE QUE INVITABA, ¡QUE DE NUEVO INVITA! a soñar...
DEDICADO A PEDRO Y A FER, GRANDES AMIGOS, POR TODO LO QUE ESTO SIGNIFICA PARA NOSOTROS. PORQUE HEMOS COMPARTIDO UN SUEÑO TODA NUESTRA VIDA, Y AHORA TENEMOS LA POSIBILIDAD DE VERLO CUMPLIDO.

viernes, diciembre 08, 2006

SIN CONTROL

Deja que te invite a algo: sé que aún bebes lo mismo, así que yo pediré por tí. Cuéntame las anécdotas de tus romances perdidos, de las piedras que encontraste en tu camino, de los placebos que aliviaron tu dolor... A mi alrededor nada ha cambiado, salvo yo.
Dices que vienes dispuesta a enmendar tu yerro, y eso habla en tu favor, pero no te decepciones conmigo: en algún tropiezo pasado, el amor se me cayó. No me juzgues severamente, que esto va en momentos, y el nuestro pasó. Hace ya tiempo. Pasó.
Nos obligamos, sin embargo, a una última bienvenida, a evocar antigua pasión. Y seremos silenciosos esta noche, furtivos del corazón, a sus espaldas nos presentaremos y viviremos nuestro último primer beso, en algún rellano, en cualquier portón... y acabaremos igual que tres años antes, con vidas separadas, cicatrizando heridas... pero cortadas, esta vez, por lujuria, y no por desamor.
"Anda, deja, que te desabroche un botón,
que se come con piel la manzana prohibida
y tal vez, no tengamos más noches ,
y tal vez no seas tú y tal vez no seas tú... la mujer de mi vida"
(Joaquín Sabina, Y si amanece por fin)